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Cultivemos la devoción a María rezando el Rosario, invita el Papa Francisco

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Al término de la Audiencia General de este miércoles, el Papa Francisco recordó que el mes de mayo está dedicado a la Virgen María y exhortó a los jóvenes, enfermos y matrimonios a cultivar la devoción a la Madre de Dios rezando diariamente el Rosario.

“Queridos jóvenes, cultiven la devoción a la Madre de Dios con el rezo cotidiano del Rosario; queridos enfermos, sientan la cercanía de María de Nazaret, en especial en la hora de cruz; y ustedes, queridos recién casados, récenle para que nunca falte en su hogar el amor y el respeto recíproco”, expresó el Pontífice, cuya catequesis estuvo centrada en la parábola del Buen Pastor.

Francisco también se dirigió a un grupo de peregrinos venidos desde Polonia, tierra natal de San Juan Pablo II.

“Saludo cordialmente a los peregrinos polacos. Ayer, en su país han celebrado a la Bienaventurada Virgen María, Reina de Polonia. La colecta de la Santa Misa de esta Solemnidad nos recuerda que Dios ha dado a su nación, en María Virgen, una admirable ayuda y protección, con el fin de que, gracias a su intercesión, la fe gozara de libertad continua y que su patria se desarrollara en la paz. Uniéndome a esta oración, bendigo de corazón a Polonia y a cada uno de ustedes”.

El Santo Padre aseguró que en María estamos “en buenas manos” y en que “Jesús es el único verdadero Pastor, que nos da vida en abundancia”.

“Él nos acompaña, camina con nosotros. Escuchemos su Palabra con mente y corazón abiertos, para alimentar nuestra fe, iluminar nuestra conciencia y seguir las enseñanzas del Evangelio. Jesús nunca nos deja solos. Ésa es la expresión fundamental de su misericordia. Que la presencia del Señor en sus vidas los haga cada vez más alegres misioneros del amor de Cristo”, señaló.

 

SOURCE:aciprensa

 

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Hoy es fiesta de Santa Catalina de Siena: De analfabeta a Doctora de la Iglesia

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“Si somos lo que debemos ser, prenderemos fuego al mundo entero”, decía Santa Catalina de Siena, Doctora de la Iglesia perteneciente a la tercera orden de Santo Domingo, gran defensora del Papado y proclamada Copatrona de Europa por San Juan Pablo II.

Santa Catalina nació en Siena (Italia) en 1347 en una familia de padres piadosos. Gustaba mucho de la oración, las cosas de Dios, y a los siete años hizo un voto privado de virginidad. Más adelante, su familia trató de persuadirla para que se casara, pero ella se mantuvo firme y sirvió generosamente a los pobres y enfermos.

A los 18 años recibió el hábito de la tercera orden de Santo Domingo, viviendo la espiritualidad dominica en el mundo secular y siendo la primera mujer soltera en ser admitida. Tuvo que superar muchas tentaciones del diablo que buscaban hacer que desistiera, pero ella seguía confiando en Dios.

En 1366, Santa Catalina vivió un “matrimonio místico”. Se encontraba en su habitación orando cuando vio a Cristo acompañado de su Madre y un cortejo celestial.

La Virgen tomó la mano de Catalina y la llevó hasta Cristo, quien le puso un anillo, la desposó consigo y le manifestó que ella estaba sustentada por una fe que podría superar todas las tentaciones. Después de ello, solamente Catalina podía ver el anillo.

Por aquel tiempo brotó una peste y la Santa siempre se mantuvo con los enfermos, los preparaba para la muerte y llegó incluso a enterrarlos ella misma con sus propias manos. Además, tenía el don de reconciliar hasta a los peores enemigos, más con sus oraciones a Dios que con sus palabras.

En esta época los Papas vivían en Avignon (Francia) y los romanos se quejaban de haber sido abandonados por sus Obispos, amenazando con realizar un cisma.

Gregorio XI hizo un voto secreto a Dios de regresar a Roma y al consultarle a Santa Catalina, ella le dijo: “Cumpla con su promesa hecha a Dios”. El Pontífice se quedó sorprendido porque no le había dicho del voto a nadie y más adelante el Santo Padre cumplió su promesa y volvió a la Ciudad Eterna.

Posteriormente, en el pontificado de Urbano VI, los cardenales se distanciaron del Papa por su temperamento y declararon nula su elección, designando a Clemente VII que fue a residir a Avignon. Santa Catalina envió cartas a los cardenales presionándolos para reconocer al auténtico Pontífice.

“Aunque era hija de artesanos y analfabeta por no haber tenido estudios ni instrucción, comprendió, sin embargo, las necesidades del mundo de su tiempo con tal inteligencia que superó con mucho los límites del lugar donde vivía, hasta el punto de extender su acción hacia toda la sociedad de los hombres; no había ya modo de detener su valentía, ni su ansia por la salvación de las almas”, escribió de ella San Juan Pablo II en 1980 por el VI centenario de su muerte.

La Santa también escribió a Urbano VI exhortándolo a llevar con temple y gozo los problemas, controlando el temperamento. Santa Catalina fue a Roma, a pedido del Papa, quien siguió sus instrucciones. La Santa también escribió a los reyes de Francia y Hungría para que dejen el cisma. Toda una muestra de la defensa del papado.

En otra ocasión Jesús se le vuelve a aparecer y le enseñó dos coronas, una de oro y otra de espinas, para que escoja. Ella le dijo: “Yo deseo, oh Señor, vivir aquí siempre conforme a tu pasión, y encontrar en el dolor y en el sufrimiento mi reposo y deleite”. Luego tomó la corona de espinas y se la puso sobre la cabeza.

Santa Catalina murió el 29 de abril de 1380 en Roma con tan solo 33 años y de un ataque súbito. El Papa Pablo VI la nombró Doctora de la Iglesia en 1970 y fue proclamada Copatrona de Europa por San Juan Pablo II en 1999 junto a Santa Brígida de Suecia y Santa Teresa Benedicta de laCruz. Su fiesta es cada 29 de abril.

 

SOURCE:aciprensa

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Hoy se celebra a San Luis María Grignion de Montfort, el “esclavo de María”

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Hoy se celebra la fiesta y el 300 aniversario del fallecimiento de San Luis María Grignion de Montfort, el “esclavo de María”, quien propagó la devoción a la Santísima Virgen y por lo cual obtuvo diversos padecimientos.

San Juan Pablo II tomó de él su frase mariana “Totus Tuus” (Todo tuyo) como lema de su pontificado. El santo también solía decir: “A quien Dios quiere hacer muy santo, lo hace muy devoto de la Virgen María”.

San Luis nació en Montfort (Francia) un 31 de enero de 1673. Era muy tímido, prefería la soledad y tenía gran devoción por la Eucaristía y la Virgen María. Para ir a Misa tenía que caminar dos millas hasta la Iglesia. Cuando estudiaba con los jesuitas, visitaba el templo antes y después de clases.

A los 20 años siente el llamado a la vida sacerdotal. En el seminario de París, el ser bibliotecario le permitió leer muchos libros de la Virgen María, y como velador de muertos comprendió que todo en este mundo era vano y temporal.

Los superiores no sabían si tratarlo como un santo o como un fanático y pensando mal de él, lo mortificaban, humillaban e insultaban en frente de todos. Era incomprendido por sus compañeros, quienes se reían de Luis y lo rechazaban. Pero el santo se mantenía firme en la paciencia como participación de la cruz de Cristo.

A los 27 años es ordenado sacerdote, escogiendo como lema: “ser esclavo de María”. Los superiores sin saber qué hacer con él, le negaron que ejerciera la confesión y predicación, manteniéndolo con oficios menores.

Más adelante estuvo en un pueblo enseñando catequesis a los niños y luego fue nombrado capellán del Hospital de Poitiers, asilo para pobres y marginados. Su simplicidad y naturalidad para servir a los necesitados junto a las enseñanzas marianas que propagaba hicieron que fuera visto como un peligro.

Cuando vuelve a París, crean falsos testimonios contra él, sus amigos más íntimos lo rechazaron y el Obispo lo mandó callar. Luego comprendería la razón de los ataques a la doctrina mariana que propagaba: el demonio lo aborrecía.

San Luis acude al Papa Clemente XI para saber si estaba errado en sus enseñanzas, el Pontífice lo recibe y le da el título de Misionero Apostólico.

De esta manera realizó cientos de misiones y retiros que se caracterizaron por el rezo del Santo Rosario, procesiones y cánticos a la Virgen, animando a retornar a los sacramentos. “A Jesús por María”, era su propuesta.

En este contexto fue perseguido también por los herejes jansenistas, que decían que no se debía recibir casi nunca los sacramentos porque nadie es digno.

Fundó las congregaciones “Hijas de la Sabiduría” y los “Misioneros Montfortianos (Compañía de María)”.

Escribió el “Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen”. Algunos pensadores católicos llegaron a considerar esta obra como una exageración al culto de la Madre de Dios, pero la Iglesia no encontró ningún error.

San Luis partió a la Casa del Padre el 28 de abril de 1716 con tan sólo 43 años. Fue enterrado en la Iglesia de Saint-Laurent. 43 años después, la Beata María Luisa de Jesús, la primera de las “Hijas de la Sabiduría”, murió el mismo día, a la misma hora y en el mismo lugar que San Luis. Luego fue enterrada al lado de Montfort.

Siglos después, San Juan Pablo II lo tomó como referencia en su encíclica “Redemptoris Mater” y visitó la tumba de San Luis, a pesar de que sembraron una bomba junto al nicho y que fue descubierta providencialmente.

SOURCE:aciprensa

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El Papa Francisco les habla a los adolescentes. Homilía del Santo Padre en la Santa Misa para el Jubileo de los Adolescentes

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Alrededor de 70.000 jóvenes participaron en la misa celebrada por el Papa Francisco en el V Domingo de Pascua con motivo del Jubileo de los chicos y chicas. Las calles adyacentes a la plaza de San Pedro estaban repletas de adolescentes que desde altas horas de la madrugada hacían fila ordenadamente y con rostros de felicidad, para tener un buen sitio y poder ver al Papa de cerca. Todos con su “documento de identidad de cristiano, que es el amor”, como explicó el Papa Francisco en su homilía, “el único documento válido para ser reconocidos como discípulos de Jesús”. Francisco preguntó a los presentes si querían vivir el amor que Dios nos entrega, a lo que fue contestado con un larguísimo “¡Sí!” y con una marea de aplausos que casi no le dejaban continuar hablando. “Entonces -les explicó el Obispo de Roma- frecuentemos su escuela, que es una escuela de vida para aprender a amar”.

Francisco dio a los jóvenes consejos para tener “una alegría plena en su vida”. Les recordó que amar es bello, “es el camino para ser felices”, pero no es fácil, es desafiante y supone un  esfuerzo diario. También que hay que dar gracias a Dios todos los días por nuestra vida, sin olvidar que Él nunca nos abandona, Él sigue siempre cerca nuestro, “creyendo en ti más de lo que tú crees en ti mismo”. El Papa habló de los deseos de afecto y de libertad típicos de la edad adolescente, “la libertad es el don de poder elegir el bien”. Les pidió que no se conformen con la mediocridad, con el “ir tirando, estando cómodos y sentados”. “Vuestra felicidad no tiene precio y no se negocia; no es un “App” que se descarga en el teléfono móvil: ni siquiera la versión más reciente podrá ayudaros a ser libres y grandes en el amor”.

Finalmente Francisco les invitó a construir su futuro con respeto, perdón, confianza, amor y nunca “en contra de alguien”. “Haréis cosas maravillosas si os preparáis bien ya desde ahora, viviendo plenamente vuestra edad, tan rica de dones, y no temiendo al cansancio”.

(MZ-RV)

Homilía del Santo Padre en la Santa Misa para el Jubileo de los Adolescentes

La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros» (Jn 13,35).

Queridos chicos y chicas: Qué gran responsabilidad nos confía hoy el Señor. Nos dice que la gente conocerá a los discípulos de Jesús por cómo se aman entre ellos. En otras palabras, el amor es el documento de identidad del cristiano, es el único “documento” válido para ser reconocidos como discípulos de Jesús. El único documento válido. Si este documento caduca y no se renueva continuamente, dejamos de ser testigos del Maestro. Entonces os pregunto: ¿Queréis acoger la invitación de Jesús para ser sus discípulos? ¿Queréis ser sus amigos fieles? El amigo verdadero de Jesús se distingue principalmente por el amor concreto, no el amor en las nubes: no. El amor concreto que resplandece en su vida. El amor es siempre concreto, ¿eh? Ese que no es concreto y habla del amor, es una telenovela, un culebrón. El amor es siempre concreto, eh? ¿Queréis vivir este amor que Él nos entrega? ¿Queréis o no queréis? Entonces, frecuentemos su escuela, que es una escuela de vida para aprender a amar. Y esto es un trabajo de todos los días, ¿eh?: aprender a amar.

Ante todo, amar es bello, es el camino para ser felices. Pero no es fácil, es desafiante, supone esfuerzo. Por ejemplo, pensemos cuando recibimos un regalo: nos hace felices, pero para preparar ese regalo las personas generosas han dedicado tiempo y dedicación y, de ese modo, regalándonos algo, nos han dado también algo de ellas mismas, algo de lo que han sabido privarse. Pensemos también al regalo que vuestros padres y animadores os han hecho, al dejaros venir a Roma para este Jubileo dedicado a vosotros. Han programado, organizado, preparado todo para vosotros, y esto les daba alegría, aun cuando hayan renunciado a un viaje para ellos. Ésta es la concreción del amor. En efecto, amar quiere decir dar, no sólo algo material, sino algo de uno mismo: el tiempo personal, la propia amistad, las capacidades personales.

Miremos al Señor, que es insuperable en generosidad. Recibimos de él muchos dones, y cada día tendríamos que darle gracias. Quisiera preguntaros: ¿Dais gracias al Señor todos los días? Aun cuando nos olvidemos, Él se acuerda de hacernos cada día un regalo especial. No es un regalo material para tener entre las manos y usar, sino un don más grande para la vida. Nos regala… ¿qué nos regala el Señor? Nos regala su amistad fiel, siempre es amigo el Señor, que no la retirará jamás. Además, si tú lo decepcionas y te alejas de Él, Jesús sigue amándote y estando contigo, creyendo en ti más de lo que tú crees en ti mismo. Ésta es la concreción del amor que nos enseña a Jesús. Y esto es muy importante. Porque la amenaza principal, que impide crecer bien, es cuando no importas a nadie, cuando te sientes marginado, es triste esto. En cambio, el Señor está siempre junto a ti y está contento de estar contigo. Como hizo con sus discípulos jóvenes, te mira a los ojos y te llama para seguirlo, para «remar mar a dentro» y «echar las redes» confiando en su palabra; es decir, poner en juego tus talentos en la vida, junto a él, sin miedo. Jesús te espera pacientemente, atiente una respuesta, aguarda tu “sí”.

Queridos chicos y chicas, a vuestra edad surge en vosotros de una manera nueva el deseo de encariñaros y de recibir afecto. Si vais a la escuela del Señor, os enseñará a hacer más hermosos también el afecto y la ternura. Os pondrá en el corazón una intención buena, esa de amar sin poseer: querer bien sin poseer; de querer a las personas sin desearlas como algo propio, sino dejándolas libres. ¡Porque el amor es libre! ¡No hay amor que no sea libre! Aquella libertad que el Señor nos deja cuando nos ama: Él, siempre cerca nuestro. En efecto, siempre existe la tentación de contaminar el afecto con la pretensión instintiva de tomar, de “poseer” aquello que gusta. Y esto es egoísmo. Y también, la cultura consumista refuerza esta tendencia. Pero cualquier cosa, cuando se exprime demasiado, se desgasta, se estropea; después se queda uno decepcionado con el vacío dentro. Si escucháis la voz del Señor, os revelará el secreto de la ternura: interesarse por otra persona, quiere decir respetarla, protegerla, esperarla. Y esta es la concreción de la ternura y del amor.

En estos años de juventud percibís también un gran deseo de libertad. Muchos os dirán que ser libres significa hacer lo que se quiera. Pero en esto se necesita saber decir no. Si tu no sabes decir que no, no eres libre. El libre es aquel que sabe decir “si” y sabe decir “no”. La libertad no es poder hacer siempre lo que se quiere: esto nos vuelve cerrados, distantes y nos impide ser amigos abiertos y sinceros; no es verdad que cuando estoy bien todo vaya bien. No, no es verdad. En cambio, la libertad es el don de poder elegir el bien: esto es libertad. Es libre quien elige el bien, quien busca aquello que agrada a Dios, también… es fatigoso, no es fácil. Pero yo creo que vosotros jóvenes no tenéis miedo del cansancio, ¿no? Sois estupendos. Pero sólo con decisiones valientes y fuertes se realizan los sueños más grandes, esos por los que vale la pena dar la vida. Elegis con coraje y fuertes. No os contentéis con la mediocridad, con “ir tirando”, estando cómodos y sentados; no confiéis en quien os distrae de la verdadera riqueza, que sois vosotros, cuando os digan que la vida es bonita sólo si se tienen muchas cosas; desconfiad de quien os quiera hacer creer que sois valiosos cuando os hacéis pasar por fuertes, como los héroes de las películas, o cuando lleváis vestidos a la última moda. Vuestra felicidad no tiene precio y no se negocia; no es un “app” que se descarga en el teléfono móvil: ni siquiera la versión más reciente podrá ayudaros a ser libres y grandes en el amor. La libertad es otra cosa.

Porque el amor es el don libre de quien tiene el corazón abierto; el amor es una responsabilidad, pero bella que dura toda la vida; ¡es el compromiso cotidiano de quien sabe realizar grandes sueños! ¡Es un problema los jóvenes que no saben soñar, que no osan de soñar! Si un joven a vuestra edad, no es capaz de soñar, ya se ha jubilado: no sirve… El amor se alimenta de confianza, de respeto y de perdón. El amor no surge porque hablemos de él, sino cuando se vive; no es una poesía bonita para aprender de memoria, sino una opción de vida que se ha de poner en práctica. ¿Cómo podemos crecer en el amor? El secreto está en el Señor: Jesús se nos da a sí mismo en la Santa Misa, nos ofrece el perdón y la paz en la Confesión. Allí aprendemos a acoger su amor, hacerlo nuestro, y a difundirlo en el mundo. Y cuando amar parece algo arduo, cuando es difícil decir no a lo que es falso, mirad la cruz del Señor, abrazadla y no dejad su mano, que os lleva hacia lo alto y os levanta cuando caéis. Y… en la vida, siempre se cae, porque somos pecadores, somos débiles. Pero está la mano de Jesús que nos levanta, que nos alza. ¡Jesús nos quiere en pie! Aquella bonita parábola que Jesús decía a los paralíticos: ¡alzaos! Dios nos ha creado para estar en pie. Hay una canción muy bonita que cantan los alpinistas cuando suben arriba. La canción dice así: “En el arte de subir, lo importante no es no caer, ¡sino no continuar caído! Tener el coraje de alzarse, de dejarse alzar de la mano de Jesús. Y esta mano muchas veces viene de la mano de un amigo, de la mano de los padres, de la mano de aquellos que nos acompañan en la vida. También Jesús mismo está ahí.

Sé que sois capaces de gestos grandes de amistad y bondad. Estáis llamados a construir así el futuro: junto con los otros y por los otros, pero jamás contra alguien. No se construye “en contra”: esto se llama destrucción”. Haréis cosas maravillosas si os preparáis bien ya desde ahora, viviendo plenamente vuestra edad, tan rica de dones, y no temiendo al cansancio. Haced como los campeones del mundo del deporte, que logran metas altas entrenándose con humildad y todos los días. Que vuestro programa cotidiano sea las obras de misericordia: Entrenaos con entusiasmo en ellas para ser campeones de vida, ¡campeones de amor! Así seréis conocidos como discípulos de Jesús. Así tendréis la carta de identidad de los cristianos. Y os aseguro: vuestra alegría será plena.

SOURCE:news.va/es

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Evangelio de hoy San Marcos evangelista:

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Lectura del santo evangelio según san Marcos (16,15-20):

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: «ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.»
Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.

Palabra del Señor

 

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Oremos a la Sagrada Familia y aprendamos de la Exhortación apostólica del Papa Francisco “La Alegría del Amor” Amoris Laetitia

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Papa: el cristiano no puede callar el anuncio de Jesús

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Anuncio, intercesión, esperanza. Es el trinomio en el que el Santo Padre centró su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta, en el día en que el Papa Bergoglio cumple 43 años de profesión religiosa. El Pontífice subrayó que el cristiano es una persona de esperanza, “que espera que el Señor regrese”, e hizo una exhortación a tener el coraje del anuncio como los Apóstoles que testimoniaron la Resurrección de Jesús incluso a costa de su vida.

Tres dimensiones de la vida cristiana: “Anuncio, intercesión y esperanza”. El Papa Francisco se inspiró en las Lecturas del día para desarrollar su meditación sobre este trinomio que debe caracterizar la vida de un creyente. El corazón del anuncio para un cristiano – observó elObispo de Roma – es que Jesús ha muerto y resucitado por nosotros, por nuestra salvación.

Anunciar a Jesús incluso a costa de la vida, como los Apóstoles

“¡Jesús está vivo! El Papa recordó que éste es el anuncio de los Apóstoles a los judíos y a los paganos de su tiempo, y este anuncio también lo testimoniaron con su vida, con su sangre”.

“Cuando Juan y Pedro fueron llevados al Sanedrín, después de la curación del lisiado, y los sacerdotes les prohibieron hablar de este nombre de Jesús, de la Resurrección, ellos con todo el coraje, con toda sencillez decían: ‘Nosotros no podemos callar lo que hemos visto y oído’, el anuncio. Y nosotros, los cristianos,  por la fe tenemos al Espíritu Santo dentro de nosotros, que nos hace ver y escuchar la verdad sobre Jesús, que ha muerto y resucitado por nuestros pecados. Éste es el anuncio de la vida cristiana: ¡Cristo está vivo! ¡Cristo ha resucitado! Cristo está entre nosotros en la comunidad, nos acompaña en el camino”.

Tantas veces – comentó el Pontífice  – “cuesta recibir este anuncio”, pero Cristo resucitado “es una realidad” y es necesario dar “testimonio de esto”, como afirma Juan.

Jesús intercede por nosotros mostrando sus llagas al Padre

Después de referirse a la dimensión del anuncio, Francisco dirigió su pensamiento a la intercesión. Durante la Cena del Jueves Santo – afirmó – los Apóstoles estaban tristes, y Jesús les dice: “Que su corazón no se sienta turbado, tengan fe. En la casa de mi Padre hay muchas moradas. Voy a prepararles un lugar”:

“¿Qué cosa quiere decir esto? ¿Cómo prepara Jesús el lugar? Con su oración por cada uno de nosotros. Jesús reza por nosotros y ésta es la intercesión. Jesús trabaja en este momento con su oración por nosotros. Así como a Pedro le dijo una vez antes de la pasión: ‘Pedro yo he rezado por ti’, de la misma manera ahora Jesús es la intercesión entre el Padre y nosotros”.

Preguntémonos si Jesús verdaderamente es nuestra esperanza

El Papa Bergoglio se preguntó: “¿Y cómo reza Jesús?”.  A lo que respondió: “Yo creo que Jesús le muestra sus llagas al Padre, porque las llagas se las ha llevado consigo después de la Resurrección: le muestra las llagas al Padre y nos nombra a cada uno de nosotros”. “Ésta – dijo Francisco – es la oración de Jesús. En este momento el Señor intercede por nosotros: es la intercesión”.

Hacia el final de su homilía el Santo Padre se detuvo a considerar la tercera dimensión del cristiano: la esperanza. “El cristiano – dijo – es una mujer, es un hombre de esperanza, que espera que el Señor regrese”. “Toda la Iglesia – añadió –  está en espera de la venida de Jesucristo: Jesús regresará. Y ésta es la esperanza cristiana”:

“Podemos preguntarnos, cada uno de nosotros: ¿cómo es el anuncio en mi vida? ¿Cómo es mi relación con Jesús que intercede por mí? ¿Y cómo es mi esperanza? ¿Creo verdaderamente que el Señor ha resucitado? ¿Creo que reza por mí al Padre? Cada vez que yo lo llamo, Él está rezando por mí, intercede. ¿Creo verdaderamente que el Señor regresará, volverá? Nos hará bien preguntarnos esto acerca de nuestra fe: ¿Creo en el anuncio? ¿Creo en la intercesión? ¿Soy un hombre o una mujer de esperanza?”

(María Fernanda Bernasconi – RV).

Source: news.va/es

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